Emprendimiento: Una búsqueda de buenas oportunidades sin restricciones

 “Emprendimiento, se dice, tiene que ver con la búsqueda de oportunidades sin tener en cuenta los recursos que se tiene a su disposición de manera inmediata.  Por lo tanto, el viaje del emprendimiento comienza con el descubrimiento de una oportunidad que podría estar madura para su persecución. Antes iniciar la recaudación de dinero y otros recursos necesarios, sin embargo, los emprendedores listos examinan cuidadosamente la oportunidad misma,  para asegurar que esta tiene una posibilidad considerable de supervivencia y que no será un desperdicio de meses o años de sus vidas – por no hablar de su precioso talento emprendedor- persiguiendo una idea fundamentalmente errónea”.

John Mullins.

From, Can we Teach Entrepreneurship?

http://bsr.london.edu/lbs-article/270/index.html

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Aguacates Juan: una novela amena de cómo hacer negocios.

“Leí  Aguacates Juan  y lo he comentado en la universidad, me lo han pedido;  me gustaría que me indiques  si en Ecuador puedo conseguirlo”.

“Es muy amena la forma como relatas y lo haces interesante… Esa forma de transmitir el conocimiento de: cómo, qué, cuándo, hacer un negocio. Es divertida y así se aprende mucho más”.

Silvana Zalamea

Docente de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad De Cuenca, Ecuador.

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Comentario sobre el libro Getting to Plan B – Mejorando el Modelo de Negocios, Mullins & Komisar

Un entendimiento cabal de todo lo que implica el modelo de negocio puede permitir que los nuevos emprendedores naveguen por aguas más calmas. Algunas estrategias valiosas y el auxilio de un “Plan B”.

Tener siempre un Plan B a prueba de turbulencias

http://www.emprendedoresnews.com/tips/john-mullins-a-prueba-de-turbulencias.html

Webvan tenía la intención de convertirse en “el” vendedor de comestibles online, y a finales de los ’90 recaudó US$ 375 millones para establecer operaciones en nueve ciudades de los Estados Unidos. Desapareció en 2001: no pudo generar el volumen suficiente de clientes dispuestos a
comprar un cartón de leche por Internet. Pets.com llegó a tener como mascota a una marioneta con aspecto de perro que fue adorado por millones durante su corta vida (1998-2000), pero sólo unas pocas personas se sintieron atraídas por la idea de adquirir golosinas para gatos en el sitio web de la compañía. Hasta Flooz.com, que consiguió el apoyo de proveedores de la talla de Barnes & Noble, fue incapaz de convertir una inversión
de US$ 35 millones en una idea ganadora para desarrollar una nueva clase de moneda de uso exclusivo en el mundo online. Flooz se derrumbó en 2001, junto con muchas otras “punto com”.
¿Qué podemos aprender de los emprendimientos basados en Internet que fracasaron al comenzar el nuevo milenio? Primero, que no se puede ganar dinero despachando bolsas de 25 kilos de alimento para perros, de a una por vez. Tampoco es posible ganar dinero vendiendo
alimentos online, que dejan un escaso margen de ganancias, desde grandes y costosos almacenes automatizados. Sin embargo, esto no quiere decir que todas esas ideas de negocios hayan sido malas; lo que falló fue el modelo de negocio que, en cada caso, se eligió para ponerlas en práctica. En otras palabras: es indudable que toda nueva compañía tendrá que enfrentar “tormentas” bajo la forma de problemas operativos inesperados, competencia imprevista, comportamientos desconocidos de los clientes y turbulencias económicas imprevisibles. Pero hay una manera de proteger al emprendimiento de las inclemencias del ambiente y hacerlo más “a prueba de tormentas”.

Empezar por el principio

Los emprendedores comienzan con un nuevo “modelo de negocio”. Con esta expresión me refiero a las características económicas que definen el corazón de la empresa: cómo se obtienen los ingresos y el margen bruto, cómo se descuentan de eso los gastos operativos, cómo se consigue el capital de trabajo y cómo se vinculan las peculiaridades de inversión del modelo.

Todas estas cosas tienen que ocurrir de una manera integrada para que la lógica económica del negocio adquiera sentido. Éste es el primer requisito para cualquier nueva empresa.

Con Randy Komisar, junto a quien escribí Getting to Plan B: Breaking Through to a Better Business Model, sugerimos que un modelo de negocio bien pensado está compuesto por cinco elementos clave: el modelo de ingresos, el modelo de margen bruto, el modelo operativo, el modelo del capital de trabajo y el modelo de inversión.

Cada uno de esos elementos debe recibir la atención focalizada del emprendedor, y hasta pueden copiarse de algún negocio similar —o no tanto— lanzado previamente. Sin embargo, al reunir esos cinco elementos de una manera singular, alguien podría crear una compañía que les complique el negocio a los competidores, y hasta sea capaz de revolucionar la industria. Eso es exactamente lo que hizo Steve Jobs al adaptar el conocido modelo de las afeitadoras y hojas de afeitar, e invertirlo para generar el fenómeno iPod e iTunes de Apple.

Muchas veces no se logra el éxito con el plan inicial, sino gracias a ciertas ideas que surgen a medida que pasa el tiempo. De hecho, la mayoría de los inversores dicen que las compañías en las que invirtieron su dinero casi nunca rindieron frutos con el plan A —es decir, la idea que sirvió de base en el momento de redactar el plan de negocio—, sino con el plan B, o tal vez el C, el D o el Z.

EMPRENDEDORES: MODELO DE NEGOCIO

Randy Komisar y yo estudiamos el proceso por el cual un emprendedor puede pasar del plan A (el que probablemente no funcione aunque el emprendedor se apasione con él) a otro tipo de plan que tenga éxito. Y hemos aprendido que hay una forma sistemática de hacerlo. La esencia del proceso está contenida en la siguiente observación: no hay mucho de nuevo en el mundo, pero las cosas que se han hecho en el pasado pueden combinarse de maneras originales.

Probar hipótesis
Cuando los emprendedores están ideando su plan A, lo aconsejable es que investiguen cuáles son las analogías —aquellas ideas de negocios relacionadas con las que tienen entre manos y que ya se han llevado a cabo—, a partir de las cuales puedan combinar elementos en su modelo de negocio emergente. También deben identificar lo que denominamos “antilogías”; es decir, las cosas que se han hecho antes de que ellos intentaran su nuevo negocio, pero que están seguros de querer hacer de una manera diferente. Después de todo eso quedarán, inevitablemente, preguntas críticas sin responder o hipótesis sin probar, a las cuales el emprendedor no tiene forma de saber qué conocimiento previo debe aplicar. Llamamos a esas hipótesis “actos de fe”, y deben ser puestas a prueba a través de experimentos de mercado o mediante el lanzamiento del negocio como una suerte de piloto. Así, al encontrar respuestas a sus hipótesis comerciales, los emprendedores determinan con rapidez (y, con suerte, sin gastar mucho dinero) que muy probablemente el plan A no funcionará, y que por lo tanto tienen que introducirle algunas modificaciones. Eso los lleva al plan B.
En realidad, todo plan de un emprendimiento incluye ideas que pueden clasificarse en tres categorías: (a) ideas probadas por otros en el pasado, que tienen algún valor análogo con lo que se está intentando en el nuevo modelo de negocio; (b) ideas intentadas antes por otros que, claramente, no vale la pena adaptar o imitar; y (c) ideas que no han sido probadas ni intentadas, y que posiblemente constituyan un verdadero avance: son los “actos de fe” que un emprendedor intuye que funcionarán, pero que deben ser puestos a prueba.

En consecuencia, lo que los emprendedores deben hacer es idear un plan inicial que postule con claridad los “actos de fe” que necesitarán probarse: si funcionan, es una excelente señal: pueden seguir avanzando. Si no funcionan, tampoco tienen que desalentarse, porque habrán aprendido algo y podrán cambiar de planes. De manera que nuestra sugerencia es que, en lugar de redactar un plan de negocio completamente comprometido con el plan A, den un paso atrás y piensen en cuáles son las preguntas cruciales que deben ser respondidas para saber por qué una idea puede funcionar (o no), y cómo se podrían responder empíricamente esos interrogantes lo más rápido y barato posible.
Es un hecho indiscutible que la mayoría de las nuevas compañías fracasan. Entonces, en lugar de tratar ciegamente de superar todos los obstáculos, es más inteligente recorrer el camino emprendedor como un período durante el cual se prueban hipótesis. Por lo tanto, tenga en cuenta los cinco elementos del modelo de negocio y piense en cómo van a funcionar en conjunto; identifique las analogías y antilogías pertinentes; ponga a prueba las cosas que no tiene en claro o que considera que son actos de fe imposibles de responder con experiencias pasadas, y haga esto de una manera sistemática y medida, pero apasionada.

Identificar los puntos críticos
Una vez que el emprendedor ha comenzado a ver progresos en su negocio, ¿puede dedicarse a navegar con tranquilidad? De ninguna manera. En primer lugar, es inevitable que surjan nuevos actos de fe, y todos ellos también deben ser puestos a prueba. Segundo, hay algo más que resulta esencial para tener éxito. Ese “algo más”, como hemos explicado en un trabajo anterior, es la capacidad del equipo directivo para ejecutar los factores críticos para el éxito (FCE) —no más que un puñado, en general— que explican gran parte de las diferencias de desempeño en las compañías de una industria. Una importante distinción entre ganadores y perdedores es que los primeros identifican los factores críticos para tener éxito en su industria, y después forman sus equipos de acuerdo con ellos.

El conocimiento de los FCE en una industria reside en la experiencia de aquellos que han aprendido —muchas veces de la manera más dolorosa— cuáles son las cosas que deben hacerse correctamente para que el negocio no fracase. Ya sea que usted posea esa experiencia o conozca a otras personas que la tienen, para identificar los FCE de su industria deberá plantear dos preguntas:

  • ¿Qué decisiones o actividades, si se realizan de manera incorrecta, afectarán negativamente el desempeño de la compañía la gran mayoría de las veces, aunque casi todo lo demás se haga bien?
  • ¿Qué decisiones o actividades, si se realizan de manera correcta, tendrán efectos desproporcionadamente positivos en el desempeño la gran mayoría de las veces, aunque se cometan otros errores?

Formule estos interrogantes a 15 o 20 emprendedores y ejecutivos que han tenido éxito en su industria. Recibirá una variedad de respuestas, por supuesto, pero es probable que surja un consenso sobre ciertos temas. Eso es lo que usted está buscando.
¿Les importa a los inversores que se ejecuten los factores críticos para el éxito? Claro que sí, les quita el sueño. Es la mejor protección con que cuentan después de su decisión de invertir en un nuevo emprendimiento. Y no es de extrañarse que se obsesionen con ello antes de desembolsar el dinero. Como observó un importante inversor: “Estudiamos a fondo al equipo directivo. Queremos estar seguros de que sus integrantes serán capaces de cumplir con las promesas hechas. Investigamos su experiencia y evaluamos cuán bien entienden a su industria y a sus clientes. Queremos saber qué cualidades de liderazgo tienen el presidente ejecutivo y los jefes de las funciones más importantes”.
En realidad, lo que los inversores buscan en las personas que respaldan es simple, pero no resulta obvio para la mayoría de los aspirantes a emprendedores. Los inversores quieren saber que:

  • El emprendedor ha identificado y comprendido los FCE de la industria en la que se propone ingresar, como también el mercado y el ambiente competitivo que encontrará la compañía. Una evaluación creíble, basada en los hechos, de los siete dominios de las oportunidades atractivas puede proporcionar la evidencia. Ése es el primer paso. (N. de la R.: El modelo de los siete dominios para analizar nuevas ideas de negocios fue desarrollado por el autor en su libro New Business Road Test, Pearson Education, Financial Times, 2003.)
  • El emprendedor ha formado un equipo capaz de demostrar, a través de sus acciones (¡no con meras promesas!), que sus integrantes pueden, trabajando juntos, hacer lo que dicen que harán. O, alternativamente, que el emprendedor haya identificado qué necesita el equipo y también qué le falta, y que se comprometa a llenar ese vacío, quizá con la ayuda del inversor, antes de iniciar las operaciones.

Cuando un emprendedor ha desarrollado su pensamiento y sus capacidades valiéndose del proceso explicado en este artículo, ha identificado y entendido los FCE de la industria en la que se propone operar, y ha reunido un equipo experimentado capaz de trabajar en conjunto, puede desplegar las velas de su nuevo emprendimiento para la primera etapa del viaje.
No siempre enfrentará aguas calmas, pero, de este modo, la empresa estará en condiciones de atravesar mejor cualquier tempestad que el futuro le depare.

John Mullins, es profesor adjunto de Management en la London Business School. Es el autor de The New Business Road Test: What Entrepreneurs  and Executives Should Do Before Writing a Business Plan (FT Press, 2006), y del reciente Getting to Plan B: Breaking Through to a Better Business Model (Harvard Business Press, 2009), junto con Randy Komisar.

© Gestión

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¿De dónde provienen las buenas ideas?

¿De dónde provienen las buenas ideas?

Steven Johnson

En su libro De dónde provienen las buenas ideas, Steven Johnson argumenta que, aunque comúnmente se asume que las ideas se conciben en el aire, las buenas ideas se construyen de una colección de partes existentes, algunas de ellas son conceptuales como la forma de solucionar problemas o nuevas definiciones de qué constituye un problema. Otras son producto literalmente de partes mecánicas, como nuevos equipos de medición y análisis.

En esta exposición en TED, Steven plantea sus ideas de manera amena, provocativa y convincente.

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Pensamiento de Diseño: Aprendiendo a innovar

Una excelente presentación de  Giselle Della Mea sobre la metodología de pensamiento de diseño. Excelente ejemplo de cómo hacer una presentación.

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Me Encanto Aguacates Juan

Eres un genio!!! Como pudiste aplatanar tanta cantidad de informacion valiosa, hasta el Plan de Negocio colocaste y fue genial.
Lo disfrute, me rei mucho…pude vivir el momento del primer dia que se puso el uniforme de aguacatero…me pude entrar en tu novela… con lo jodones y burlones que somos los dominicanos.
Miles de Bendiciones y continua escribiendo.

Rafaelina Brito

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Un Pequeño Gran Secreto en Facebook en Dominicana

La conocí de manera casual cuando mi esposa buscaba ropa para el cumpleaños de nuestra hija. De inmediato, me sentí atraído por las fotos de las colecciones y el modelo de negocios de entrega a domicilio. Finalmente había encontrado un ejemplo de cómo utilizar las redes sociales para emprender exitosamente en el país.

My Little Matilda es una tienda de ropa de niñas que me animo a citar como ejemplo de cómo hacer negocios en Facebook (Fb). Realmente, me añadí a los diez y ocho mil treinta y cinco fans que gustan de esta página, que utiliza de una manera muy adecuada las diversas funciones de Fb para promover y hacer negocios en esta inmensa, a la vez, escasamente explotada red social.

La pantalla de entrada (Lading Page) ofrece una vistosa bienvenida a los nuevos visitantes e invita a ver, visitar el local o pedir por teléfono. En el muro (Wall), se destacan las novedades y especiales, describiendo la disponibilidad de tamaños y posibles ocasiones de uso. Los álbumes de fotos se utilizan para mostrar las colecciones de ropas de acuerdo a la estación, indicando en cada foto una descripción, precio y disponibilidad.

My Little Matilda es un ejemplo claro de cómo una necesidad se puede convertir en un emprendimiento exitoso. Por años he oído a mi esposa y sus amigas comentar que la oferta de ropa de niñas y niños es muy limitada en el país y muchas veces pasada de moda. Ellas se ven obligadas a recurrir a la red. Ese precisamente fue el detonante que dio origen a My Little Matilde como explican sus propietarios en la sección de información.

Tener los ojos abiertos a las oportunidades es la primera parte para detectar oportunidades. Luego hay que buscar la forma de satisfacer la necesidad detectada, aunque no sea de forma óptima porque a medida que el negocio funcione y se materialice el volumen de compran surgirán nuevos canales de compra que harán más rentable el negocio.

Más aún, su página en Fb muestra como los pequeños negocios pueden utilizar las redes sociales para darse a conocer y hacer negocios, llevando su oferta a nivel nacional e internacional con esquema de entrega a domicilio y forma de pagos electrónica a través de depósito a una cuenta corriente.

La tendencia normal de una persona que quiere vender ropa de niñas, niños o adultos es alquilar un local en un centro comercial, esperando a que los clientes visiten la tienda. Cuando el tráfico no se materializa, entonces deben invertir en publicidad para atraer los clientes a la tienda. Una mejor opción es buscar una centro comercial con mucho flujo, pero conlleva una inversión mucho mayor en alquiler o compra y mantenimiento.

Los propietarios de My Little Matilda siguieron un modelo diferente, utilizando a Fb no sólo para dar a conocer sus productos, sino también como canal de ventas, abarcando por este medio a los clientes de Santo Domingo y el resto del país, así como también a algunos que viven en los estados unidos de Norteamérica y otras partes del mundo. Hay que recordar que Facebook es una puerta a la comunidad global, no solamente al mercado local.

Ver para creer. Visite My Little Matilda y entienda cómo puede emplear a Fb y las redes sociales para iniciar su empresa o acelerar su negocio.
mas texto

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Aguacates Juan – Simplemente Fascinante

Comencé a leer el libro y no me pude despegar ni un minuto, lo terminé poco después de abordar el vuelo a Bogotá.  Realmente fascinante, espectacular la manera simple de ver las cosas complejas de los negocios. En muchos episodios vi narrado mi sufrimiento como empresario y emprendedor, te confieso que me se me salieron las lágrimas de la emoción un par de veces. Me atrevo a decirte que estaré siempre atento a leer tus publicaciones. Felicitaciones por un excelente trabajo.

Un abrazo,

Alfonso José Uribe

USM Colombia S.A.

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Emprendedores de Grandes Ligas

José Machepa sueña con jugar béisbol en un equipo de grandes ligas. Todo su tiempo libre lo dedica a practicar y todo lo que hace está dirigido a lograr su sueño. Limpia zapatos para jugar en la liga y comprar sus equipos reglamentarios -guante, uniforme, zapatos-, ya que sus padres no tienen dinero para darle estos gustos. Todos en su familia se sacrifican para que José pueda lograr sus sueños. José come primero y le toca la carne, los demás se tienen que conformar con la salsa.

José juega en una liga para adolescentes, todavía ni llega a prospecto. Flaco, rápido con las manos y los pies, juega en los jardines. Tiene habilidad para batear y embasarse, pero le falta poder. En la liga, después de calentar,  batea a una goma clavada en un árbol, cientos de bolas contra una red, corre con un compañero a cuestas para fortalecer las piernas y levanta un tubo para fortalecer los brazos.   En campo practica como jardinero izquierdo, captura batazos y tira a las bases. Tiene buen brazo, pero necesita más poder.

En sus ratos libres en el barrio juega “vitilla” porque hay que tener muy buena vista para darle a una tapa de botellón. Al levantarse sale a correr, luego levanta sus pesas hechas con dos latas de salsa de tomate, un tubo viejo y cemento. Sube y baja cientos de veces colgado de un tubo que puso en una esquina. Sus esfuerzos parecen no dar mucho resultado. Se ve en el espejo y piensa en voz alta “sigo más flaco que un palo de escoba, para criar músculo hay que comer mucha carne, más proteína”.

Domingo en la mañana en la liga, todos están nerviosos porque van a jugar en la final  contra el mejor equipo. Ellos han dado una gran sorpresa al venir de atrás. Ganar el juego es importante como siempre, pero hoy es más importante conectar bien, robarse dos o tres bases, no hacer errores. Hoy vienen unos busca-talento, unos scouts.

José solamente piensa en su amigo Julio Deabajo, que lo firmaron y ahora está en la academia de un equipo de grandes ligas: “Julio subió 20 libras porque come bien. Practica todos los días con entrenadores expertos en cada aspecto del juego, hace ejercicio en un gimnasio con todos los aparatos, hasta está aprendiendo inglés y cómo vivir en los estados unidos. Él jugaba en los jardines, pero lo están convirtiendo en lanzador porque necesitan lanzadores zurdos en el equipo de grandes ligas. Julio tiene buen brazo y es controlado. Es un programa fuerte,  se notan los resultados, Julio no solamente está roca, sino que está más ágil, sabe más de béisbol y hasta ha dejado de beber.  Es duro, porque ahora van a seleccionar los jugadores que irán a las ligas menores en los Estados Unidos y dicen que allá es más difícil todavía”.

El juego comienza y los dos primeros bateadores son presa fácil para el lanzador del equipo contrario,  tiene una bola rápida y una curva muy efectivas. Ahora le toca a José, mueve la cabeza y se persigna,  se encomienda a la virgen de la Altagracia. Bate en mano, sólo quiere dar un imparable para llegar a primera. Sólo quiere impresionar positivamente a los scouts para que lo firmen y así, entrar en una academia  que le ayude a lograr su sueño, que le ayude a jugar en grandes ligas.

Al primer lanzamiento conecta una línea entre primera y segunda, el corazón se le quiere salir del pecho. Ya en primera base, se concentra en el lanzador, que lo mira de reojo sospechosamente. Desde que el pícher se encaja y comienza el movimiento para lanzar, sale para segunda, se desliza y llega salvo. Sacude el polvo de su único uniforme, mientras el receptor va a conversar con el lanzador porque en el último lanzamiento la bola se quedó alta. Ahora viene el cuarto bate y si le pasa lo mismo se la van a sacar del parque.

José alcanza a ver  a su hermano mayor, Ramón, que lo mira desde las gradas con sus audífonos blancos en las orejas. Mientras termina la conferencia en el montículo, José piensa en su hermano y se dice a sií mismo: “Ramón nunca fue bueno en los deportes, es lento, no apara y no batea. No sirve  para la pelota, ni para el básquetbol. Lo suyo es inventar, armar cosas. Se mete en los zafacones de los talleres y tiendas a buscar piezas viejas. De niño armó la mejor patineta del barrio. Ahora arregla computadoras viejas y celulares. Busca juguetes viejos, celulares, computadoras y cualquier equipo electrónico. Los desarma, coge las piezas y arma cosas. Utiliza un BlackBerry viejo para oír música e hizo un robot de chatarra que baila reggaetón”.

“Ramón es increíble pero, como dice mamá, ¿Quién lo va a ayudar? ¿Quién lo va a descubrir? Yo me fajé a jugar pelota y  ya me están viendo. A lo mejor hoy es mi día, a lo mejor no. Lo único que tengo que hacer es dar lo mejor de mí y el día llegará, como le llegó a Julio,  porque en pelota los scouts salen a buscar al que tiene talento, al que juega bien. En la liga me han enseñado mucho y ahora es que me falta por aprender cuando vaya a la academia”.

“En lo que hace Ramón, no existe eso, ni scouts, ni entrenadores, ni ligas. Él se gana unos pesos arreglando aparatos en el barrio, pero a dónde va a llegar, ni los profesores del liceo lo entienden, ya dejó la escuela. Ramón está sólo, aprendió todo lo que sabe el mismo, no tiene quien lo oriente. No tiene una meta, ni para dónde coger. Así es muy difícil llegar. Tan buena cabeza y se va a perder.”

El pícher se prepara para lanzar. José se aleja peligrosamente de la segunda base. El lanzador se vira y tira a segunda base,  José tiene que tirarse de cabeza para llegar antes que la bola. Se levanta y se queda cerca de la base para que el lanzador coja confianza. El pícher chequea a José y hace sus movimientos para lanzarle al bateador. José despega y se desliza a tercera de cabeza espectacularmente. El público grita y aplaude. Mientras se limpia el uniforme, mira a las gradas y ve al scout parado, lo oye gritar “así se hace”. José le sonríe y piensa: “Hoy es mi día, que suerte tengo. Se para dónde quiero ir y una de las mejores organizaciones del béisbol me quiere reclutar, solamente tengo que dar lo mejor de mí y no alocarme con las drogas, el alcohol o las mujeres”.

Listo para salir a home al menor descuido del pícher, entre bolas y strikes,  vuelve a pensar en Ramón: “Yo me creía menos porque Ramón era el inteligente de la casa. Ahora yo tengo un futuro más claro porque tengo madera de pelotero, madera de grandes ligas. Como es la vida, él no tiene la oportunidad que tengo yo.  ¿Y quién entiende el mundo?, tener talento para los deportes es mejor que ser inteligente”.

Esta historia, de personajes simbólicos, retrata la realidad que enfrentan muchos jóvenes dominicanos. Ahora que estamos inmersos en programas para fomentar el desarrollo de emprendimientos e innovación como base fundamental para el desarrollo económico, en países desarrollados y subdesarrollados por igual,  valdría la pena estudiar el sistema del béisbol y otros deportes para reclutar, desarrollar y potenciar talentos, siguiendo un proceso proactivo que ha permitido a miles de jóvenes, sin importar su nivel socioeconómico, llegar a las grandes ligas del deporte.

Necesitamos un proceso similar que permita a nuestros jóvenes llegar a las grandes ligas de los negocios. Un proceso que los motive a soñar con llegar algún día si desarrollan su talento. Un proceso que los forme a cada paso, con scouts que busquen diligentemente el talento para potenciar su capacidad en centros de innovación y emprendimiento, donde entrenen, practiquen y asimilen la cultura empresarial. Una plataforma donde haya “ligas” que le sirvan de apoyo para integrarse a los ejes más dinámicos del desarrollo económico. Un ambiente donde el emprendedor comparta los medios de comunicación con los más famosos y sus hazañas formen parte del sistema educativo desde la infancia.

Necesitamos emprendedores de grandes ligas para acelerar el desarrollo nacional.

www.diariolibre.com/noticias_det.php?id=294761

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Aceleración de emprendimientos

The design mind: Fueling entrepreneurship with design thinking

By Sarah Stein Greenberg

http://ideas.economist.com/blog/design-mind

Successful entrepreneurs embody a set of tensions: preposterous optimism in the face of staggeringly negative odds of success, for example. They combine the ability to see a problem or a market that no one else has addressed with the unlikely belief that they are the one who can do it. They embody a willingness to put something of their own into the world to be tested, and the equally strong willingness to tear it down and try something new when the first idea doesn’t work.

As we look at what kinds of conditions allow human potential to expand, and what educators can do to support that expansion, examples of entrepreneurial successes are instructive.

One world economy notable for its entrepreneurs is India. Despite the bureaucratic pacing of banks, government permit offices, and utilities, what India does provide is the fertile context of tremendous upheaval in markets and social norms. This environment allows individuals to embrace the dualities and tensions mentioned above because so many points of view and ways of looking at a market or consumer segment seem equally viable.

A pressing question for more established economies like the US is how to foster more entrepreneurship and innovation despite greater stability and predictability. One method that companies and individuals are adopting is design thinking—the approach of scaling or “group-sizing” the way that solo designers have always worked, thereby enabling cross-functional teams to tackle messy problems that don’t fit neatly into any one person’s job description or academic discipline.

Design thinking is one way to simulate some of the extremely dynamic conditions of an emerging economy and foster entrepreneurship in the US.

The idea is to put teams in situations where they are forced to synthesize meaningful opportunities out of highly subjective data about the world and the needs of end users. At Stanford’s Institute of Design, for example, classes are all project-based, and require students to have direct contact with users to gain empathy and test ideas, including the use of ethnographic research to quickly gain insight into unfamiliar environments, communities, and systems.

The projects also force students to operate under highly constrained timelines. This can effectively replicate the whirlwind conditions that entrepreneurs in emerging markets experience – consumer needs and the whole ecosystem are changing so rapidly that they have to adopt an iterative approach to nearly everything. By cultivating skills like quick, fresh-eyed assessment of complex situations, and swift, real-world testing of prototypes, design thinkers are able to conquer uncertainty and create concrete opportunities from open-ended project mandates.

Two graduate students taking a d.school course this past spring used design thinking to go from idea to revenue-generating product in just 6 weeks. That product is Pulse, which quickly shot up the iPad app charts to become the number one selling app. Pulse is a newsreader that allows users to rapidly toggle between multiple sources and articles.

Once they had the original seed of the idea from conducting user research, the Pulse founders sat in a café and tested a low-resolution version of their product with potential users. They quickly iterated in response to feedback, coding new aspects of the software in the time it took to drink a latte. Unconcerned with whether the next version was 100% ready or “right,” their bias was to learn from low-res prototypes as quickly as they could.

By using design thinking to collaborate and innovate, these two students were able to upend what seemed like an established market for digital newsreaders and compete with major incumbent players like the New York Times. Skills in design thinking are a foundation for finding hidden patterns and making something real and actionable emerge from an uncertain environment.

And that’s a pretty good definition of entrepreneurship.

Sarah Stein Greenberg is the Managing Director of the Hasso Plattner Institute of Design at Stanford University. Previously she was a senior project manager at Monitor Innovation, based in India, and recently co-authored a report on innovation in Indian companies that was published in Business Today, a leading Indian publication.

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